Tips para la primera vez…

Cuando eres adolescente la virginidad es de esas cosas que parece que  “hay que quitarse de delante”. Se vive como un rito de iniciación, el paso real a la vida adulta.

Pues ten claro que no eres más hombre o más mujer por haber mantenido o no relaciones sexuales. Muchas veces sentimos esa presión social por tener sexo, porque nuestros/as colegas nos están hablando todo el día del tema, porque quien ya lo ha vivido no para de presumir de ello, porque nos bombardean constantemente con el sexo desde los medios de comunicación o internet…  como si no supieras nada de la vida si no has tenido relaciones sexuales.

Puedes llegar a pensar que ser virgen a los 16 años ya no es “normal”, o incluso mentir diciendo que “ya lo has hecho” para entrar en esa especie de “club de los escogidos”, porque pensamos que nuestros amigos o amigas nos mirarán diferente.

Y luego está la presión de la pareja (si la tienes). Que tu chico o chica insista para la relaciones sexuales cuando tú a lo mejor no estás en ese momento, o que intente imponer sus normas para el sexo, o que te chantajee con que “si me quisieras de verdad lo haríamos” son cosas que escuchamos a adolescentes demasiado a menudo. El sexo a veces se convierte en una prueba de amor. Pues bien, si hay una verdadera prueba de amor, esa es el RESPETO.

Además, está la cuestión de qué es lo que entendemos por relaciones sexuales. Dejar de ser virgen se refiere a haber realizado una única práctica sexual: la penetración vaginal. ¿Es esta la única posibilidad? ¿La finalidad de todo? Qué pobre se nos queda, y qué encasillado.

Lo primero porque no deja lugar a la DIVERSIDAD, diversidad de gente, de realidades, de experiencias…  porque hay personas, heterosexuales y homosexuales, que tienen otras muchas prácticas sexuales muy placenteras que no incluyen la penetración, ¿y eso significa que siguen siendo vírgenes? En este blog hablamos de la primera penetración como práctica sexual, seas hombre o mujer, seas gay o hetero.

Y lo segundo porque antropológicamente, la virginidad ha estado ligada a la mujer, a garantizar la reserva y la exclusividad sexual para aquel que debía ser su marido. Se pone en valor que la mujer “sea virgen”. No se veía igual para el varón, que tenía licencia para las relaciones sexuales, así que la virginidad siempre ha tenido un claro componente SEXISTA. Si nos paramos a pensar, aunque han pasado siglos, este modelo se perpetúa: sigue siendo mucho más importante la virginidad de las mujeres que la de los hombres.

Para las chicas se suma además el factor biológico: se les habla de que se rompe el himen, se sangra, que la penetración es dolorosa… Todo eso AGOBIA Y DA MIEDO. Para ajustarse a la realidad hay que decir que el himen es una delgada membrana que rodea o cubre la vagina en su parte más externa, y no cumple ninguna función específica en el cuerpo. No todas las mujeres tienen, porque se puede nacer sin él, o haberse desprendido de la pared vaginal en algún otro momento de la vida sin habernos dado cuenta (p.e. con algunas prácticas deportivas), o incluso tener un himen tan elástico que se han tenido penetraciones sin que se desprenda. En muchas culturas se le ha dado un simbolismo que realmente no tiene, y se ha relacionado con la virginidad, pero la verdad es que no tienen nada que ver. Se puede tener himen y haber tenido relaciones sexuales con penetración, y se puede no tener himen y no haberlas tenido.  Por esto también durante la primera penetración se puede sangrar o no, porque esta sangre suele ser por el desprendimiento del himen de la pared vaginal.

En el caso de las chicas, el que otras mujeres te digan que pasaron dolor esa primera vez tiene que ver con que a veces se realiza la penetración vaginal habiendo poca excitación en la chica. Para que la vagina se dilate, aumente su tamaño y se lubrique tiene que haber excitación, siendo así, la penetración no dolerá, y será placentera. Si no estás excitada es mejor dejar de intentar una penetración porque al final puedes hacerte daño. Podéis seguir con otras cosas que os diviertan y os hagan disfrutar, quizá en un rato u otro día volvéis a probar. Se trata de pasárselo bien, surgirán otros momentos…

En el caso de los chicos oímos a veces hablar de acudir a los servicios de una prostituta para perder la virginidad. ¿Por qué? Pues en la mayoría de los casos para no enfrentarse al hecho de parecer inexperto, de quedar en ridículo con otra persona. Como hombres os han colocado el rol de saber y controlar de todo, de ser “un machote”,  y para no pasar vergüenza se buscan alternativas como esta, que es nefasta. De este tema se habla de una forma muy frívola, porque nadie nos ha explicado la realidad de la prostitución, nos la han “normalizado”, olvidando que en muchos casos estamos hablando de mujeres víctimas del tráfico de personas, mafias que se enriquecen, mujeres que ejercen bajo amenazas, chantajes, violencia, secuestro… que no son libres para decidir lo que quieren. Hazte esta pregunta: ¿Es esto lo que quiero para mí en una relación sexual? ¿No te parece más valiente afrontar tu inseguridad o tus miedos y hacer de ellos tus aliados? Seguro que la otra persona agradece que seáis honestos y os podéis reír de cualquier circunstancia.

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Ilustración de Vero Rodríguez de Mepasaaveces.com

Recapitulando: La primera relación sexual con penetración es como la primera vez de cualquier otra cosa  (subirse en avión, el primer día de instituto, o el primer beso). Sólo sucede una vez y merece que guardes un buen recuerdo para el resto de tu vida. Para ello te proponemos algunas recomendaciones, que sólo son algo que puede ayudarte a reflexionar para hacer las cosas con más sentido. Allá van:

  • NO ES UNA CARRERA NI UNA COMPETICIÓN. No hay una edad “a la que haya que” para nada en la vida (ni para ir a la universidad, ni para tener hijos, ni para viajar…), ¿por qué tiene que existir para perder la virginidad?. Tómate el tiempo que necesites.
  • PIÉNSATE BIEN CON QUÉ PERSONA SERÁ. No hace falta que estés enamorada o enamorado, pero sí que te guste esa persona, que sea alguien que merezca la pena. Si además hay amor, pues estupendo. Pero se trata de que sea alguien con  quien estás a gusto y que sepas que se va a preocupar también porque estés y te lo pases bien, por tu placer. Fuera ya de las ideas románticas e idealizadas, al menos que la otra persona te guste, ese es el mínimo.   
  • DIALOGAR, HABLAR LAS COSAS, PLANIFICAR. Muchas veces ya sabemos con quién queremos que sea esa “primera vez”, pero nos da vergüenza y apuro hablar de ello. Esperamos simplemente a que surja la situación. Todo el mundo tiene en mente cómo le gustaría que fuera esa “primera vez” y esperas que la realidad se ajuste lo más posible a tu ideal. Pues bien, para eso suceda hay que hablar las cosas. Cuando hemos dialogado antes, hemos compartido lo que queremos y lo que nos gustaría, hemos negociado y pactado ciertas normas y límites, las cosas fluyen mejor. Y cuando surja la ocasión ambas partes lo tenemos todo claro, sin malentendidos.
  • NO ES CUESTIÓN DE “METER Y SACAR”. Hay que tomarse tiempo. La penetración es más placentera si se realiza cuando se está excitado/a, y para eso hay que disfrutar y pasárselo bien. Besarse, acariciarse, tocarse, lamerse, seducirse… La idea es disfrutar las dos personas y para eso las dos personas tienen que poner de su parte. A veces estamos tan empeñados en que suceda la penetración que se realiza habiendo poca excitación y al final puede ser menos placentera de lo que esperabas.
  • NO CUALQUIER SITIO NI DE CUALQUIER MANERA. El lugar, el momento, y las circunstancias son importantes. Tener comodidad y estar a gusto es fundamental, cuando somos jóvenes tampoco tenemos muchas oportunidades para disponer de un espacio, así que volvemos a lo de la planificación. Vale más esperar un poco a cambio de una situación más cómoda.
  • NI DE CUALQUIER MANERA. Tu primera relación con penetración es algo que querrás controlar en todo momento, y poder recordar con el mayor detalle posible. Por eso no es recomendable mantenerla bajo los efectos del alcohol u otras drogas, porque se altera nuestra percepción de la realidad y de lo que verdaderamente está pasando. Seguro que recordar las cosas con lagunas, acabar con frío, en un sitio incómodo y  sin saber muy bien lo que ha pasado no es lo que más te hubiera apetecido, ¿verdad?
  • FUERA COMPLEJOS. Tu cuerpo es hermoso, no tienes que esforzarte en una pose o tratar de taparte para esconder lo que consideras “tus defectos”. Si a la otra persona le gustas, le gustas. En el sexo no se suele estar pendiente de la celulitis, la forma del pene, de la vulva, o de los lunares que tienes… Que tampoco te de vergüenza hablarle y guiar a la otra persona, vete diciéndole si eso que te hace te está gustando, que lo haga de esta otra manera, preguntarle qué le apetece, que si probamos a hacer esto o lo otro… porque la comunicación te hará pasártelo mejor. Y ríete, ríete todo lo que puedas… de tí, de la situación, de los nervios y de la torpeza… la risa es tu mejor aliada.
  • EMPEZAR ALGO NO QUIERE DECIR QUE TENGAS LA OBLIGACIÓN DE TERMINARLO. Puede que hayas empezado a besaros, tocaros, excitaros… pero no olvides que en cualquier momento se puede parar y decir “no”. No te dejes llevar por lo que puede pensar la otra persona. Si no te apetece seguir, no lo hagas.
  • EL DESPUÉS ES MUY IMPORTANTE. Si no quieres estar con agobios y preocupaciones después de la relación, es fundamental que pienses que existen Infecciones de Transmisión Genital (también llamadas de Transmisión Sexual), que están ahí y las padece mucha más gente de la que te imaginas, lo que pasa que se habla poco de ello. Y en el caso de una relación heterosexual, que tomes las medidas anticonceptivas frente a un embarazo que seguro que no estás planificando. Y esto es algo que también tienes que tener previsto de antemano. Da igual que sea la 1ª vez que la 125ª. El método más eficaz para prevenir ambas cuestiones: embarazos no planificados, y infecciones de transmisión sexual, es el PRESERVATIVO. (¿Cómo poner bien un preservativo?, te lo contamos aquí)

Es todo de bastante sentido común, ¿verdad?. Sin embargo, hay personas adultas no recuerdan con cariño su primera penetración, ¿por qué?. Pues porque no se dieron estos factores.

Desde SOISEX te invitamos a hacer las cosas consciente y responsablemente,  y si tienes dudas o preguntas  te podemos ayudar, estamos a tu disposición. Te deseamos lo mejor para tu “primera vez” y para todas las demás veces de tu vida.

Si necesitas hacer una consulta sobre cualquier aspecto de tu sexualidad y tus relaciones, ponte en contacto con nosotras, SOI SEX Xixón, servicio de orientación e información sexual. Atención gratuíta y confidencial en la Oficina de información juvenil de Gijón, Antigua Escuela de Comercio, C/ Francisco Tomás y Valiente 1 (con cita previa), y consultas online (e-mail, fb e instagram). Información de contacto aquí.

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Ilustración de Agustina Guerrero

Imagen de cabecera de nosinmishijos.com

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