“QUIEN BIEN TE QUIERE”

Y me cayó una ostia. Así, sin más. No recuerdo exactamente lo que había dicho antes, pero fue algo así como “me gusta mucho tu amigo Dani”… lo que me dijo y gritó después si lo recuerdo perfectamente pero me niego a reproducirlo. Me quedé de piedra, no podía ni respirar, creí que me iba a desmayar. No podía creer lo que mi novio me estaba diciendo, no daba crédito mientras oía sus insultos, porque esas palabras no me correspondían, ni me definían.

Yo estaba completamente enamorada, todo lo que hacía, decía y hasta pensaba tenía que ver con él, me amoldé a sus planes, a sus horarios, a sus amigos, a su vida… porque él era toda mi vida. ¿Porqué me trataba así? Quizá era yo, que no tenía que decir esas cosas, porque ya sé que es celoso y no tenía que darle motivos. Las ideas se me agolpaban en la cabeza, sintiéndome culpable por haber provocado una situación así, y esa noche me dormí de agotamiento por tanto llorar.
Por la mañana tenía cientos de whatsapp de Jordi diciéndome cuánto me amaba, lo arrepentido que estaba de haber perdido los papeles, que no volvería a pasar jamás, que le pudieron los celos porque para él yo era lo primero, que pensó que me perdía, que confiaba en mí, que tenía ganas de verme…. y sonreí, porque eso era lo que más me gustaba oir. Estaba esperándome en el portal, con unas flores que había cogido del parque de enfrente, y toda mi tristeza y mis dudas desaparecieron… ahí estaba mi novio, ese chico por el que estaba coladísima.

Pasamos unos días increíbles, todo eran detalles, buen rollo y venga a decirme que yo era su vida. Creo que estaba enamorada de aquel chico que me hacía sentir especial y que me llevaba en palmitas, el que me presentaba a sus amigos con orgullo diciendo “a mi Luna ni mirarla”. Me decía que yo era suya… y me gustaba. Es triste, pero me gustaba.
Había una parte maravillosa de Jordi a la que yo estaba completamente enganchada, pero también había un lado con el que no sabía cómo actuar. Un lado que se desataba cada vez por menos, sólo hacía falta que una mirada, o un gesto, o una palabra mía, algo, lo que fuera, que no le gustara… y todo se volvía oscuridad. Estaba confusa, y perdida. Como ya no sabía cómo actuar, me fui volviendo introvertida, cada vez más metida en mí misma, sólo era feliz cuando aparecía “mi” Jordi, el que yo pensaba que era el auténtico, así que hacía todo lo posible para complacerle, todo lo que me pidiera.
El sexo era para que él se lo pasara bien, es el único chico con el que he estado, y no creo que nunca haya disfrutado como oía a mis amigas que se disfrutaba, pero él era feliz y eso era lo que yo quería. Después estaba mucho más cariñoso conmigo, así que cedía en todo. Hasta empecé a tomar la píldora porque el preservativo no le molaba.

control
Imagen obtenida del blog del IES Mar de Poniente de Cádiz, entrepasillosyaulas.blogspot.com.es

Poco a poco fue cambiando mi forma de ser. “No me gusta esa ropa, parece que vas pidiendo guerra”, “te pintas como una puta”, “tus amigas te están poniendo en mi contra”, “tú no puedes tener amigos, todos los tíos queremos lo mismo”, “no opines que no tienes ni idea de nada”… Aquel primer tortazo había sido el pistoletazo de salida, una especie de permiso para insultarme, faltarme al respeto, empujarme, zarandearme, dejarme plantada en cualquier sitio, hacerme invisible.
Y así Luna fue haciéndose pequeña, desapareciendo… y me convertí en una sombra de mí misma.

Un día estábamos en la cafetería del instituto y mi amiga Sole vió que Jordi estaba mirando mi teléfono. Se tiró dos meses diciéndome que veía cosas que no le gustaban, que mis notas estaban bajando, que no me veía contenta, que confiara en ella… ahora lo veo ridículo, pero durante mucho tiempo pensé que me tenía envidia. Y mis amigas, esas que Jordi me había convencido de que no me querían, me demostraron que estaban ahí para todo.

El día que reuní el valor suficiente para dejarle, cuando se lo dije lloró, me contestó que no podía vivir sin mí, que yo era lo más importante de su vida, que se iba a suicidar si le dejaba… y me convenció. Yo, que tantas veces había dicho que si a una mujer la maltrataba su marido, pues que lo dejara y ya está. ¡¡¡Qué ignorante y qué tonta me sentí!!!. Pero la tercera vez fue la definitiva. Después se desató otra pesadilla: me seguía por la calle, me acosaba por teléfono, lanzó rumores sobre mí en el instituto, compartió fotos mías privadas por las redes (por suerte no me había hecho ninguna demasiado comprometida..). Pasé unos meses horribles, llegué a pensar que yo era mala persona, que no era nada.

A mis padres sólo les dije que lo habíamos dejado. Cuando un día Jordi vino a picarme a casa y no quise bajar, mi madre se puso al telefonillo y le dijo “Luna no va a bajar, ni hoy ni nunca, no vuelvas a venir más a esta casa”. En aquel momento, cuando yo no le había contado a mi madre nada, supe que ella siempre, bajo cualquier circunstancia, estaría de mi parte, y que dentro de su timidez sacó toda su garra para decir esas palabras, no la había visto tan seria nunca. Desde aquel instante la empecé a querer muchísimo más

He cambiado de instituto. Me queda en la otra punta de la ciudad, ahora estoy empezando a tener colegas porque no conocía a nadie. Estoy empezando de cero, pero creo que tomé la mejor decisión para mí, sólo quería dejar de encontrármelo a cada paso, aunque sé que alguna vez me espía, y que pregunta a la gente.
Jamás hubiera podido hacerlo sin el apoyo de mis padres y mis amigas. Soy dueña de mi vida, y nunca volveré a consentir a una pareja que me trate así.
Me he tatuado unos pájaros en el brazo, para que nunca se me olvide lo importante que es mi libertad.

Tatuajes-de-aves-en-la-muneca-1
Imagen obtenida de tatudeideas.com

Imagen de portada obtenida de Pinterest

Puedes acudir a SOI SEX Xixón, servicio de orientación e información sexual, para consultar cualquier duda sobre buenos tratos en las relaciones. Y puedes pedirnos asesoramiento si has vivido o estás viviendo alguna situación o relación de acoso/abuso/violencia que afecte a cualquier aspecto de tu sexualidad.

Ponte en contacto con nosotras. Atención gratuíta y confidencial, en la Oficina de información juvenil de la C/ Jovellanos-Gijón (con cita previa), y consultas online (e-mail, fb e instagram). Información de contacto aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s